Punto Blanco Underwear

Si no fuera por el
nombre que acompaña la imagen, 'Punto Blanco' que alude a una marca
de lencería tanto femenina como masculina fundada en 1948 en Iguaklada (Barcelona), cualquiera podría pensar que hace referencia a
la anorexia. Es más, para demostrarlo, se me ocurrió hacer una
prueba y comprobar que no me equivocaba y pregunté a la gente qué
le parecía esta imagen; qué les transmitía. Como era de esperar
obtuve respuestas como 'me transmite tristeza', 'soledad',
'machismo', 'intimidad de la mujer', 'daño', 'inseguridad',
'debilidad'... esto hace que me pregunte que si lo que quiere vender
esta empresa es ropa interior, por qué utiliza una imagen tan
agresiva y significativa para la población; ya no solo para el
sector femenino, sino también para el masculino, sin embargo la cosa
no se queda ahí, ¿dónde está el producto que nos vende?
Cabe entender que
le den más importancia a la imagen que nos muestran, ya que siempre
llama mucho más la atención, además de que es uno de los recursos
publicitarios más utilizados actualmente, poniendo una imagen lo
suficientemente llamativa como para atraer el interés del público
con una sutil forma de mostrar el producto, pero... ¿y aquí? Ni si
quiera se han molestado en enseñárnoslo.
Todo esto de los complejos y eso de
“cómo se supone que tiene que ser una mujer perfecta” me
recuerda a que la otra tarde encendí la televisión asumiendo que lo
que iba a ver, acabaría comiéndome la cabeza con la intención de
cambiar algo en mí para ser la réplica exacta de alguien que lo
tiene todo, pero sobretodo felicidad que es lo que todos buscamos,
así como el éxito y la perfección. Y no me equivocaba. Me topé
con nada más y nada menos que una nueva serie titulada 'Ciega a
citas' televisada en Cuatro; cuya sinopsis – que me ha dejado
atónita - podemos ver en Wikipedia:

Como se puede comprobar existe una gran
comparación entre una hija que es perfecta, rubia, guapa, alta y
delgada frente a otra... Mmmm... Cómo decirlo ¿Gorda? En fin, son
cosas que aún no llego a entender y que me sorprende, pero más aún
lo hacen si las actrices que las interpretan son Arancha Matí y Teresa Hurtado.

Y no me digáis que esta última
necesita perder peso o que le sobran unos kilos, porque os diría que
fueseis a una revisión urgente para la vista ya que claramente no
la veis bien. Si no me creeis, comprobarlo en la siguiente foto o
atreveros a verla en la serie vosotros mismos. ¿Y ahora? ¿Sigues
pensando que tiene que adelgazar? Analizando la poco más esta última
imagen (la de la derecha) se puede observar como a esta actriz que
mientras come un helado la rodean cintas métricas y una báscula.
Tal vez estemos solo hablando de marketing para vender un poco la
serie y de lo que trata, sin embargo, es algo tan directo y que
inconscientemente se te mete en la cabeza que incluso te hace
preguntarte ¿por qué no hago yo lo mismo? Tal vez si adelgazo, dejo
de atiborrarme a helados y dulces que tanto engordan y empiezo a
preocuparme un poco más por mi aspecto, también pueda conseguir al
chico de mis sueños y me atreva a vestir con colores llamativos y
deje de lado el negro para ocultar la grasa que me sobra ¿no? De
todas formas la cosa no acaba con una comparación entre hermanas,
esto continúa en el trabajo de la protagonista. Como bien pudiste
leer en el argumento de la serie, Lucía es periodista, pero
casualmente no se siente valorada en su puesto de trabajo. Está bajo
las órdenes de una mujer que evidentemente tiene un gran éxito, y
que no solo es la jefa sino que está liada con uno de sus empleados.
Lo tiene todo. Por no hablar de la actriz que la interpreta (Marta
Nieto) cuyo cuerpo muchas podrían considerar perfecto.
Tal vez la serie se concentra más en
cómo la protagonista busca de una forma un tanto peculiar a su
hombre perfecto para ganar la apuesta con su madre, sin embargo, esta
serie engloba tantos temas que de una forma muy sutil, se van
almacenando de alguna manera en nuestros pensamientos y por tanto
afectan a nuestra forma de pensar y de ver las cosas.
En realidad no es tan difícil
encontrar mensajes sexistas y denigrantes para la mujer, en prensa,
en publicidad, en videoclips, series o incluso de una forma que pasa
más desapercibida pero que es la peor de todas: los juguetes con los
que todas las niñas hemos jugado: las barbies.
Y ya no solo se trata del hecho de que
nos muestren a lo largo de toda nuestra vida mensajes tan salvajes
como los de cualquier anuncio de Axe, sino que nos intentan vender un
tipo de mujer que solo existe en nuestra imaginación, que han ido
creando a partir de modas y estereotipos de medidas y aspectos
imposibles. A día de hoy, no resulta fácil salir a la calle siendo
una mujer con un par de kilos más, o si no vas maquillada para
aparentar tener una piel tersa y perfecta.
Con esto, las empresas publicitarias
solo buscan vender sus productos a partir del éxito y la felicidad
que obtendríamos con los mismos, sin embargo, lo único que
consiguen aunque no lo parezca, son cúmulos de complejos e
inseguridades que nacen en las más vulnerables; las adolescentes,
produciendo en ellas enfermedades tan brutales y peligrosas como la
bulimia y la anorexia, alejándolas de una alimentación saludable
por miedo a engordar y no ser la mujer que cabría esperar en la
sociedad actual, una mujer 90 60 90. ¿O tan vez deba decir una mujer
por debajo de los 50 kilos cuya cintura se pueda agarrar con una sola
mano? Dudo que a muchos de vosotros le sea de agrado ver a una niña
de quince o dieciséis años echando a perder su vida, su cuerpo, sus
relaciones y una sonrisa, que tiempo atrás, era imposible de borrar.
A pesar de esto, las cosas no cambian, y parecen que no van a cambiar
nunca.

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